Pobre niña ilusa que ha dejado sus ilusiones al descubierto, que ha dejado su corazón en las fauces de desconocidas miradas, que una vez parecieron tiernas, pobre niña, cuyos sueños despegaron y volaron alto, tan alto que nunca los alcanzo, pobre criatura que el amor nunca hallo
Esta niña tiene a su frágil corazón en oferta, para el que la enamore y ella asegura y jura por cada una de sus celestes lágrimas, que el que lo vea lo tendrá en sus grandes manos, lo vera y lo acariciara suavemente, lo destapara de esa coraza contra engaños que inútilmente trato de construir y esas grandes manos blancas robaran la inocencia de una piel que sueña con huellas eternas, huellas indelebles y placeres desconocidos
Una vez que estas manos se cansen de la niña ilusa y salgan en busca de pieles que perspicacia tienen de sobra, y marcas dañinas por doquier. Las grandes manos blancas y los ojos color miel que la enamoraron, tomaran ese frágil corazón lo verán por última vez, y como bondad nunca le falto, lo besaran como muestra de benevolencia pero así y sin remordimiento alguno esos ojos de miel y blancas manos lo arrojaran al vacío, al oscuro y eterno vacío, con una última lagrima celeste el frágil corazón lentamente dejara ver cada una de sus fisuras y las pequeñas gotas de sangre serán evidentes, y con un ultimo suspiro.


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